jueves, 12 de diciembre de 2013

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"Había una vez una niña que soñaba con jugar, su familia era pobre y no hacía nada más que trabajar y ella desde muy pequeña tenía que ayudar como podía. Una vez, la vio un señor muy señoreado, era el dueño de las tierras que cultivaba su padre, al que ella ayudaba. El señor la vio tan bonita que pensó que algo tan bello no podía vivir para trabajar en el campo, entonces ..."

Esto es el comienzo de un cuento. 
Está claro ¿verdad?
Pero no es un cuento cualquiera. Éste es tan real como la vida misma.

Hace tiempo me encargaron un colgante.
Y como hacéis siempre, me dieron detalles: una costurera, con el pelo así, con esto y lo otro...
Pero esta vez hubo un detalle que me dejó  intrigada. Como fuera, tenía que aparecer un juego de construcciones de madera. 

Bueno...,
 vale...
Me dijo que ya me contaría...
Pero ésto yo no me lo esperaba.


Si queréis saber el por qué de las construcciones de madera, tenéis que leer el cuento. Merece la pena. Es el regalo de una hija a la madre.

Podéis hacerlo aquí: 

Muchas gracias Patricia por compartir esa historia tan bonita.
¡Eso sí que es un regalo!

Este es el colgante.
Y ahora me da pena no tener ninguna foto más.



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